La Ciberdelincuencia y los internautas

 

   Según INTERPOL la ciberdelincuencia, tal y como aparece en su propia página web, constituye uno de los ámbitos delictivos de más rápido crecimiento. Cada vez más delincuentes se aprovechan de la rapidez, la comodidad y el anonimato que ofrecen las tecnologías modernas para llevar a cabo diversos tipos de actividades delictivas. Estas incluyen ataques contra sistemas y datos informáticos, usurpación de la identidad, distribución de imágenes de agresiones sexuales contra menores, estafas relacionadas con las subastas realizadas a través de Internet, intrusión en servicios financieros en línea, difusión de virus, botnets (redes de ordenadores infectados controlados por usuarios remotos) y distintos tipos de estafas cometidas por correo electrónico, como el phishing (adquisición fraudulenta de información personal confidencial).

   Supongo que ya os habréis dado cuenta que no existen prácticamente actividades delictivas nuevas, simplemente han evolucionado, se han adaptado a las nuevas tecnologías. Utilizan un ordenador para robar en lugar de una pistola, o un correo electrónico para timar en vez de las “estampitas de Lina Morgan”.

   En el Siglo XXI es evidente el alcance que tiene internet a nivel mundial. Esta expansión ha obligado al delincuente a mutar y convertirse en ciberdelincuente, pudiendo conseguir sus propósitos desde el falso anonimato que otorga la red. Sin embargo internet permite que estas actividades no conozcan de fronteras.

hacker-vs-cracker-copy   Cuando hablamos de delincuencia en internet rápido nos viene a la cabeza, y de forma equivocada, el término “Hacker” directamente vinculado con la “piratería informática”. Pero queda lejos, muy lejos de la realidad, al menos desde mi humilde opinión y mis “distintos” puntos de vista, y por eso no se va a hacer alusión, en esta entrada, a la palabra hacker con connotaciones negativas ni como sinónimo de ciberdelincuencia.

   La virtualidad de internet no existe, Internet no es un juego que termina cuando apagamos nuestro ordenador, es una extraordinaria forma de comunicación que influye muy positivamente en nuestras vidas gracias a los beneficios y bondades que nos aporta. Sin embargo, la cara “B” de la red es peligrosa, muy peligrosa. Peligrosidad potenciada por el desconocimiento, y potenciada por la imprudencia del internauta.

   Sin querer ser alarmista, simplemente realista, quiero haceros llegar el mensaje de que las consecuencias de la ciberdelincuencia pueden tener consecuencias irreparables.

   Cuando hablamos de delincuentes, hablamos de forma genérica de los distintos protagonistas dentro de la gran variedad de actividades delictivas. Nos referimos a ladrones, estafadores, asesinos, timadores, violadores, pederastas, acosadores, etc. Bien, pues en Internet existen también todas esas figuras del ámbito delincuencial, pero que en muchas ocasiones las encontraremos con otros nombres derivados del inglés, ¡es la moda!, pero no dejan de ser eso, delincuentes, ladrones, estafadores, pederastas, acosadores, etc, etc, etc.

   Hace unos años llegaban a nuestros buzones, de correo postal, cartas anunciándonos que habíamos sido agraciados con un extraordinario premio de lotería o que éramos los únicos beneficiarios de una herencia multimillonaria, las conocidas como cartas nigerianas. Para llevar a efecto esta conocida estafa era necesario desarrollar un laborioso trabajo mecánico para escribir, fotocopiar, imprimir, hacer sobres, timbrar, todas las cartas y enviarlas por correo postal. Hoy en día una única persona es suficiente para realizar esta actividad delictiva que puede llegar a miles y miles de internautas de una sola atacada, con el simple envío masivo de esas “cartas” mediante correo electrónico o SMS, todo ello con un par de clics de ratón o de “botón” de teléfono móvil.

   Ahora la delincuencia o ciberdelincuencia se ha vuelto mucho más sofisticada y no solo pretende llegar a nuestros hogares a través de nuestros ordenadores, sino que también aprovecha nuestros teléfonos móviles y smartphones para vulnerar nuestra privacidad o atacar nuestra economía.

   En los casos de pedofilia, el ciberdepredador se conformará con visualizar y obtener imágenes,  para alimentar sus fantasías, de niños en aptitudes sexuales, el caso de los pedófilos. Sin embargo un pederasta no se quedará simplemente en el visionado de esas imágenes, intentará por todos los medios “engatusar” al  menor, valiéndose de su ingenuidad, para conseguir contactar con el niño y llevar a la realidad sus más oscuras fantasías.

   Actividades delictivas novedosas, con la llegada de las nuevas tecnologías, son los conocidos como sabotajes informáticos que alteran el buen funcionamiento de los ordenadores “centrales” de una empresa u organismo público, acceso a información privada o confidencial de empresas para comerciar con los datos con la competencia.

   Con ello podemos hacer una clara diferenciación de objetivos, por un lado las conductas con el ánimo de causar daños técnicos lógicos y físicos, ocasionados por fallos de programación en los servidores víctima conocidos como “agujeros” o “bugs” o simplemente por la utilización de cualquier tipo de malware o troyano. Por otro lado daños dirigidos a la obtención de información confidencial y sensible de personas o empresas para traficar con los datos obtenidos o bien personales o bien empresariales para ofertárselos a la competencia.

   Queda claro que ambas conductas tienen un único fin común, el beneficio económico del ciberdelincuente.

   Rapidez, comodidad y anonimato. Son las tres ventajas que ofrece internet a los delincuentes que, cada vez en mayor medida, deciden desarrollar sus actividades criminales a través de la red.

   Estas tres ventajas, combinadas con una buena preparación técnica por parte del ciberdelincuente pueden asegurar un éxito seguro ante el internauta desinformado y descuidado.

   Sin embargo, y aunque parezca una batalla perdida contra los ciberdelincuentes, podemos poner de nuestra parte y ganar la batalla. Ellos, los ciberdelincuentes, ponen todo de su parte para conseguir sus fines, son meticulosos, y siguen su “cadena” en la que aparecemos nosotros, los internautas, como el eslavón más débil. Para vencerles, lo único que necesitamos es romper su “cadena”, reforzándonos. Ellos no cuentan con nuestro “plan de defensa”.

   Podemos derrotarles con la simple instalación de:

  • Antivirus de confianza
  • Parches de seguridad de nuestras aplicaciones.

   Y por supuesto siempre empleemos la lógica, NUNCA bajemos la guardia. Estando concienciados de la existencia de las amenazas, conociendo la forma de llegar a nosotros, y conociendo su forma de actuar, tendremos el éxito asegurado.

   Creo que es ahora cuando toca decir que en internet nosotros somos nuestra peor vulnerabilidad, pero también somos nuestro mejor antivirus, en este caso nuestra mejor defensa si actuamos con lógica.

¿HAS TOPADO CON ALGÚN CIBERDELINCUENTE EN LA RED?

¡¡¡DENUNCIALO!!!

Aqui el texto que aparece cuando no sale la imagen   Nos vemos en la Red…

X1RedMasSegura

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