Cuando hablamos de ciberacoso, rápido nos viene a la cabeza el acoso sufrido por nuestros menores. Nos vienen a la memoria lamentables y dramáticos sucesos en los que algún menor o adolescente, víctima de ciberbullying, ha terminado por suicidarse al no poder soportar la situación en la que se encontraba y no ver solución a su grave problema.
El ciberbullyng o acoso realizado a través del uso de las nuevas tecnologías, es un término tristemente conocido y que únicamente relacionamos a las situaciones surgidas en el ámbito escolar, en la que tanto víctima como responsable es un menor/adolescente.
Pero existen otros tipos de ciberacoso, que ignoramos, no vemos o no queremos ver, y que tienen tanta presencia en la red o más que el ciberbullying. Me refiero al denominado ciberbaiting, práctica que se incrementa de forma preocupante.
¿Qué es el ciberbaiting además de otro “palabro” raro?

El acoso y el hostigamiento son actividades que se manifiestan desde que el ser humano es humano, en cualquiera de los ámbitos en los que nos movemos de forma rutinaria podemos sufrir un acoso, en el trabajo, en el centro escolar, en el entorno familiar.





