
Hace un tiempo saltaba a la noticia la detención de un ciberdelincuente que utilizaba las wifis de sus vecinos para algo más que ahorrarse la tarifa de conexion a Internet.
Este «ciberdelincuente» y PEDÓFILO, puesto que se le incautaron archivos relativos a la pornografía infantil que compartía a través de las redes P2P, se dedicaba a troyanizar los ordenadores de sus víctimas para manejar sus ordenadores, robarles su información privada y sobre todo para espiarles a través de sus webcam que controlaba en remoto.


Si para nosotros, los adultos, existen peligros en Internet, los menores sufren los mismos en consonancia a su fragilidad e inocencia.






